Putrescina
Soy una puta literata.
No, soy puta, errata, putrescina.
Mi sexo es absolutamente maniático;
más que bizarre, es visard, ocultista.
Mi sexo escribe por mí,
me protege del ardor con su máscara.
El maniático textual no es solo alguien obsesionado con escribir:
es un estado de emergencia.
Tener que salirse a textear.
Tener que salirse a textear violentamente.
Ese tirón compulsivo que solo sacian las sinalefas, jitanjáforas,
aliteraciones, catacresis,
y gemidos metagoge.
Sí,
esto último adquiere la forma suficiente
para saturar de sentido.
Quis ergo amo cum Deum meum amo?,
San Agus-sin-ga-me-un-tín.
¿Qué siente un maniático textual
cuando cree que todo el amor del mundo
cabe en cacozelias?
En polvos sobre inmuebles de alas,
en plural,
orgiástico,
intervenir cada alelo.
Mayestasis por sobrevivir en cladogramas.
Ser una puta que espanta con sus movimientos más humanos:
Nescio quid ferox decrevit animus intus.
¿Qué es teclear sino esperanza de mundo?
Se me ve la pobreza al textear,
se me ven más los tacones que los libros.
Vengo a buscarme el texto
con el mismo hambre cada día.
No soy creativa,
tengo el crédito por el piso,
las nalgas por el piso más abajo,
cansadas de empinar.
La elisión de siempre:
to be or not to be en el gimnasio ,
el treadmill del pergamino.
Citar a Shakespeare follando
después de tanto silencio,
mamando tetas postizas
como las de mi madre,
que en realidad no era madre,
sino su anfibología.
(Foto hecha por mí)


“orgiástico“ ✍️
no se que acabo de leer pero es épico